Hacer frente al calentamiento global, a través de la transición energética, es una de las principales tareas que los gobiernos tienen en sus agendas políticas.

Con el histórico e internacional Acuerdo de París de 2015, se establecieron unas medidas que tienen como objetivo llegar a un calentamiento global por debajo de 2º respecto a los niveles preindustriales, compatibilizándolo con un crecimiento de la economía y una reducción de los gases de efecto invernadero a medio y largo plazo.

Para conseguirlo, se opta por una transición energética y un cambio de modelo para conseguir un sistema de producción de energías limpias y sostenibles, es decir, un sistema basado en energías renovables.

¿Qué es la transición energética y qué consiste?

La transición energética es un grupo de acciones que desarrollan para pasar del sistema energético actual de fuentes fósiles, con un gran índice de contaminación y emisiones de gases de efecto invernadero, a un modelo impulsado por fuentes renovables.

Con la transición energética se pretende la descarbonización del sistema eléctrico. Este cambio energético no supone solo el cierre de centrales de carbón, sino que busca un cambio estructural en el modelo de producción y distribución de la energía consumida en el día a día.

Retos

Los retos que la transición energética persigue son:

  • Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y el calentamiento global.
  • La escasez de combustibles fósiles.
  • Asegurar el suministro energético.
  • Reducir el consumo de energía.
  • Velar por la seguridad y salud de la población.
  • Impulsar el autoconsumo eléctrico.

Además de estos retos, el cambio de modelo energético supone un reto económico, buscando una reducción de costes y gastos que afecten directamente al consumidor final.

También es un reto de seguridad, ya que el actual modelo de consumo de energía es insostenible y peligroso.

Fuente: REE

Ley de cambio climático y transición energética

Para el cumplimiento de los objetivos alcanzados en el Acuerdo de París de 2015 y para un cambio eléctrico justo y uniforme en España se aprobó la Ley 7/2021, de 20 de mayo, de cambio climático y transición energética.

En ella se desglosan las medidas y políticas públicas para combatir el cambio climático de las que podemos destacar:

  • Desarrollo sostenible y descarbonización de la economía a 2050.
  • Un plan de eficiencia energética, uso de energías renovables y la rehabilitación de edificios para una mejora la de la eficiencia energética.
  • Aprovechamiento del dominio público hidráulico no fluyente para promover las centrales hidroeléctricas reversibles.
  • Investigación en la explotación de hidrocarburos y limitar los permisos de explotación de minerales radioactivos.
  • Promoción de la movilidad y transporte sostenible sin emisiones de CO2.
  • Se establecen los objetivos del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC).
  • Medidas y convenios de Transición Justa.
  • Movilización de recursos públicos para la lucha contra el cambio climático.
  • Educación, investigación e innovación sobre el cambio climático.

Resumen

Como conclusión, la transición energética debe producirse para la sostenibilidad del sistema eléctrico y la reducir así el calentamiento global. Al margen de las ventajas que tiene para el medio ambiente, promover la energía limpia conlleva un fomento de la economía y el empleo en España. A través de factores tan importantes como la promoción de investigación y desarrollo en nuevas tecnologías, la especialización de los sectores y la participación ciudadana con la promoción de las comunidades energéticas.

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